Comunicado de UAMentiende ante los atentados de Orlando y la violencia LGTBfoba en el mundo

Desde la asociación estudiantil UAMentiende, de defensa de los derechos y la visibilización de la diversidad sexual y de género desde una perspectiva feminista, y vinculada a la Universidad Autónoma de Madrid, queremos sumarnos al pesar generalizado que tan profundamente nos ha conmocionado en razón del pasado tiroteo del domingo 12 de junio, que ocasionó 49 muertxs y 53 heridxs. Condenamos duramente este acto de crueldad extrema y enviamos con total humildad nuestro apoyo y sincero pensamiento a las víctimas, familiares y amigues.
Lamentamos que en la prensa una vez más prime el término “gay” al de “LGTB+” o “DSG”, teniendo en cuenta que se encontraban 4 mujeres entre los 24 nombres que se han publicado hasta el momento de las víctimas del atentado del Bar Pulse, por no hablar de otras orientaciones sexuales e identidades de género que tampoco son mencionadas. Una perspectiva reiterada en el discurso supremacista masculino. Igualmente nos causa una terrible aflicción que desde las redes sociales y el terreno político se tergiverse malintencionadamente el dolor de las víctimas y se instrumentalice la lucha contra la dsgfobia para apoyar propósitos islamófobos de reprochable simplismo y bajeza moral.
Del mismo modo queremos mandar nuestro más franco apoyo a aquellas personas de diversidad sexual o de género que más allá de nuestras fronteras padecen cada día esta violencia, y para quienes la lucha por los derechos LGTB+ es cuestión de supervivencia. Estamos hablando de aquellxs que viven en alguno de los diez países donde se les aplica la pena capital y de los otros 67 donde pueden enfrentarse a penas que van de terapias de electroshock y trabajos forzados a cadena perpetua, de quienes son acechadxs por organizaciones como Boko Haram o el Daesh y privadxs de sus vidas de las maneras más brutales e indignas posibles, del vergonzoso número de personas trans que se ven en la tesitura de suicidarse por las inhumanas condiciones en las que por desgracia se encuentran. En definitiva, de todas aquellas personas que no gozan de plenos derechos humanos debido a este motivo y que además silenciamos desde occidente.
Es de destacar la gravedad y paradoja que suscita el aumento de casos de delitos de lgtbfobia al tiempo que cada vez más países occidentales otorgan cada vez más derechos a este colectivo. Y es que no se trata más que de una ilusión, pues en realidad los crímenes de odio continúan aumentando, los suicidios entre nuestro colectivo son mayores que la media, a la par con trastornos alimenticios, bullying, depresión o drogadicción. Se trata de un problema endémico de carácter estructural derivado de la hegemónica ideología patriarcal institucionalizada por nuestras sociedades, desde las que se impone una heteronormatividad agresiva e intolerante para con la diferencia y que, a la postre, nos lleva a situaciones tan trágicas como la que acabamos de vivir. No podemos permitir que desde el espacio del activismo DSG caigamos en la banalidad de lo superficial, no debemos desviarnos de la lucha feminista,  que es el camino para acabar verdaderamente con la desigualdad de las mujeres y del colectivo LGTB+.
Por ende, esto es una muestra más del trabajo que todavía tenemos por delante en la materia de descriminalización de la diversidad sexual y de género, de integración social de colectivos minoritarios, de educación y tolerancia hacia la diversidad, de derechos humanos.

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